Cuando esto pase…

Sin aviso la vida se quedó suspendida, como si hubieran apretado la tecla de pausa en el control remoto de la humanidad los planes que teníamos quedaron congelados. La boda planificada por meses, el concierto de nuestra banda favorita, el baile de prom, las olimpiadas para las que un atleta se preparó por años…El confinamiento nos dejó con las manos vacías; lo que teníamos proyectado tuvo que ser adaptado a un nuevo escenario, cuando no pospuesto o cancelado. Dependiendo de tus circunstancias, la casa es un refugio seguro convertida en gimnasio, sala de cine o conciertos, biblioteca o sala de meditación y cura de sueño. O es una prisión de la que se desea escapar lo más pronto posible. Mientras por un lado la comunicación con el exterior se ha hecho imperiosa, de pronto sentimos más que nunca la necesidad de conectar con los que están lejos, celebramos cumpleaños y happy hour vía zoom (el consumo de alcohol se ha incrementado cerca del 55% en los Estados Unidos, por cierto). Por el otro han surgido conflictos con los que se tienen cerca; compañeros de casa que se pelean, matrimonios que se divorcian. Es en las situaciones difíciles donde sale lo mejor o lo peor de nosotros. Habrá los que la hostilidad los separe y otros a los que el humor y la solidaridad los una.

Los que están trabajando desde casa dicen que ahora son más productivos, no pierden tiempo trasladándose, están más enfocados y las tareas se realizan más rápidamente, tanto que a muchos les gustaría permanecer en esta modalidad y no tener que volver a la oficina. Los que perdieron el empleo inventaron nuevas fórmulas para generar ingresos o están esperando volver a trabajar cuando esto pase.

Más que nunca valoramos hacer compras online, desde la cena que ordenamos para apoyar al restaurant local hasta la máquina de hacer pan que encargamos para no tener que salir a comprarlo. ¡Dios salve al señor Amazon!

Mientras tanto fantaseamos con lo que haremos cuando esto pase. Cuando esto pase me cortaré el pelo, cuando esto pase quiero vestirme bien y maquillarme, cuando esto pase iré a mi bar favorito. O nos hacemos preguntas ¿Qué quedará cuándo esto pase?, ¿Nos abrazaremos cuando esto pase?, ¿Cuándo esto pase todavía tendremos miedo?

No sé si seremos mejores seres humanos, más sabios, más solidarios o más pacientes después del Covid-19 como auguran los optimistas, de lo que si estoy segura es de que como diría Darwin al hablar de la evolución de las especies, saldrán mejor librados los que consigan adaptarse mejor a las nuevas circunstancias y estén mejor dotados para sobrevivir a la crisis; sea con un sistema inmunológico fuerte, con medios económicos para sostenerse o con recursos emocionales para manejar el stress.

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