De cómo descubrí que Lagos es la Maracaibo de Nigeria o viceversa.

Cuando llegué a Estados Unidos en el 2015, me llamó la atención que cada vez que tomaba el metro alguien estaba leyendo un libro que tenía en su portada el título Americanah. Supuse que era el Best Seller del momento y como los más vendidos nunca han sido los libros que más me gustan, no me interesé por saber de qué se trataba. Hace un par de meses vi por casualidad una conferencia TED con Chimamanda Ngozi Adichie, la autora de la novela en cuestión y quedé fascinada. Me sentí tan identificada con lo que contaba que inmediatamente compré la novela. Americanah narra la historia de Ifemelu, una joven nigeriana que se muda a los Estados Unidos para asistir a la universidad. En la novela transcurren alrededor de 20 años, en los cuales la autora cuenta la adolescencia de Ifemelu en Nigeria, su adultez en Estados Unidos y su experiencia como nigeriana retornada. A través de ella conocemos el estilo de vida en Lagos y la situación política y económica de Nigeria en los 90 y 2000. Reconozco que tal como Ngozi Adichie afirma en la conferencia por la cual supe de ella, yo había caído en la trampa de la “historia única”. Pensar que África es un continente arrasado por la corrupción, el hambre y las enfermedades. Me avergoncé de mi ignorancia y comencé a investigar acerca de Nigeria y de Lagos y me sorprendió descubrir que no solo existen similitudes entre Nigeria y mi país, Venezuela; ambos países petroleros donde ha anidado la corrupción y han sido gobernados por militares asesinos. Sino también entre Lagos y mi ciudad de origen Maracaibo.

La adolescencia de Ifemelu bien pudo haber sido la mía, sus amigos del colegio se parecen a los míos; adolescentes clase media o clase media-alta. La universidad en Nsukka podría ser cualquier universidad pública venezolana, con los mismos problemas de presupuesto que llevan a los profesores a la huelga.

A través de un lenguaje sencillo sin llegar a ser ramplón, Ngozi consigue llegar a todo público y engancharlo en su historia de amor que se convierte en el pretexto para tratar temas más profundos como la inmigración, la raza, la identidad, el arraigo, las diferencias culturales y también dibujar la sociedad nigeriana, el arribismo y el surgimiento de nuevos ricos gracias a millonarios contratos con el gobierno.

En Americanah se plantea la inmigración desde varios puntos de vista y los conflictos que cada uno supone. Quizás la menos complicada sea la posición de Ifemelu, quien llega a los Estados Unidos para estudiar y al graduarse la empresa que la emplea tramita su residencia permanente. La problemática a la que Ifemelu se enfrenta es la de adaptarse a una nueva cultura, sentirse extranjera y por primera vez sentir que puede ser juzgada por su color de piel. Su tía Uju en cambio, enfrenta otro tipo de retos. Llega a Estados Unidos con un título de médico de Nigeria, debe someterse al frustrante proceso de comenzar de nuevo, aprobar exámenes que demuestren que tiene las competencias para ejercer su profesión, mientras realiza trabajos poco calificados para subsistir. Tía Uju representa al inmigrante que pierde los privilegios y el status que tenía en su país de origen.

Dike, hijo de tía Uju debe lidiar con el conflicto de identidad. Aunque ha nacido en los Estados Unidos no está seguro si se identifica como americano o como nigeriano. Experimenta además lo que representa ser negro en los Estados Unidos.

A través del personaje de Obinze, novio de Ifemelu. Ngozi plantea las vicisitudes a las que se enfrentan los inmigrantes indocumentados.

En Americanah Ngozi logra lo que considero uno de sus objetivos al escribir esta novela, desmontar los prejuicios en torno a África y Nigeria y resaltar los aspectos positivos de su cultura. A través de sus personajes la autora da a conocer músicos y escritores nigerianos despertando en los lectores el interés por saber más.

Cuando leo un autor y me gusta su trabajo, si es un hombre me enamoro de él y si es una mujer me gustaría que fuéramos amigas. Definitivamente Chimamanda Ngozi Adichie podría ser mi amiga.

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