Los atajos de la memoria.

Palmarejo. Maracaibo. Foto: Juan Pablo Garza.

Dicen los neurocientíficos que el cerebro no diferencia entre la realidad y la fantasía y que interpreta las nuevas experiencias según el prisma de las vivencias del pasado. Aunque constantemente todos vivimos este proceso inconscientemente, la semana pasada tuve plena conciencia de ello. Fue la semana de mi cumpleaños y cada año que pasa me gusta más celebrar que aún la muerte no me alcanza. Desde Miami vino a visitarme una de mis mejores amigas desde hace más de 30 años, así que planificamos una agenda llena de las actividades que más disfrutamos y aunque estábamos en NYC muchas veces mi memoria se fue a la Venezuela de los 80 y 90 en la que transcurrió nuestra infancia y adolescencia. Quise comenzar la celebración en un legendario bar de Brooklyn llamado Caribbean Social Club que todos conocen por el nombre de su dueña: Toñita’s, una señora en sus ochenta con el cabello rubio perfectamente peinado, sonrisa amplia y las manos llenas de anillos.

MB Y Toñita. Foto: María Beatriz Romero.

Nos recibe como si llegáramos a su casa y nos conociera de toda la vida, ella misma nos vende las cervezas. Mi memoria se traslada a mis andanzas en las taguaras de Maracaibo y Caracas en mi época universitaria. Y de pronto, este bastión de bohemios neoyorquinos se convierte en Palmarejo, en Sarita, en Candy´s, en el Café Rajatabla donde tantas veces al igual que en este cumpleaños del año 2021 tomé cerveza con MB y también con poetas, actores y músicos con trova cubana de fondo.

Seguimos celebrando durante toda la semana y vamos al teatro, a Broadway a ver el clásico Fantasma de la Ópera,

Majestic Theater. Theater District NYC. Foto: María Beatríz Romero.

una pieza melodramática en la que un misterioso personaje con el rostro desfigurado intenta seducir a una joven cantante. Otra vez la memoria hace de las suyas y ahora nos lleva a la Venezuela de los 80, la época de oro de las telenovelas de Delia Fiallo. Ambas exclamamos al unísono “¡el fantasma es como Martín Buitriago y ella es como Topacio!”. No hay Broadway que pueda borrar los referentes de las telenovelas para alguien que creció en los ochenta en Venezuela. Continuamos la onda dramática y ahora disfrutamos de la majestuosidad de la Metropolitan Opera en el Lincoln Center que cada vez que voy me recuerda al complejo cultural Teresa Carreño.

Foto: María Beatriz Romero.

Dan Turandot y la cantante principal se nos parece nada menos que a Liliana Morillo, la hija de la eterna diva zuliana Lila Morillo. Salimos del teatro muertas de risa hablando de los paralelismos de una escena de la obra de Puccini con la telenovela Leonela y el aria del tenor con “Ladrón de tu amor” de Gualberto Ibarreto.

Razón tiene Cavafis cuando dice en el poema La Ciudad “No hallarás otra tierra ni otro mar. La ciudad irá en ti siempre”.

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