New York is back!

Desde hace un mes esta frase está por todas partes. La ciudad celebró su “reapertura” con fuegos artificiales. Al llegar al 70% de mayores de 18 años con al menos una dosis de la vacuna contra el covid-19 el Gobernador Andrew Cuomo eliminó las restricciones que por más de un año mantuvieron a la ciudad y sus habitantes en pausa.

New York es una ciudad compleja, de las más complejas del mundo diría yo. Quizás eso la hace tan excitante y caótica a la vez. A New York la amas o la odias, no hay medias tintas con ella. Ciudad de contrastes, de opuestos, de luces y de sombras. Lo fantástico ¿o terrible? De NYC es que el mismo día puedes ir del lujo de Park Avenue al ghetto en Bed-Stuy, de las pantallas iluminadas de Times Square con sus calles hediondas a orine a la paz de Central Park o el Jardín Botánico. En New York se escuchan sirenas constantemente y también te despierta el canto de los pájaros. En New York las ratas son enormes y se ven por todos lados hurgando entre la basura o haciendo equilibrios en los rieles del tren.

En New York se puede hablar español en sus múltiples variantes, coreano, japonés, chino, hindi y todas las lenguas del planeta. Siempre digo que en New York debe haber al menos una persona de cada país del mundo. Por eso es posible desayunar en Queens como si estuvieras en Cali, almorzar italiano como en el campo de fiori romano y cenar en un sake bar igual a los de Tokio. En New York confluye lo mejor de todas las culturas y también lo peor.

A raíz de la pandemia muchos abandonaron la ciudad y quedó en el ambiente un aire de desolación que junto con revueltas, saqueos y protestas en contra de la policía la volvieron más anárquica y violenta. Sabiendo que el índice de criminalidad ha aumentado asusta caminar en la noche y tomar el tren después de cierta hora. A pesar de eso, es verano y la ciudad se abre para recibir a propios y extraños.

New York is back dicen, ya se ve el rostro de la gente -algunos se veían mejor con máscara-. New York is back y volvieron los eventos de verano y celebré el solsticio con danzas y rituales indígenas en un parque de Queens.

Foto: Clara Sánchez.

New York is back, ya puede uno sentarse en la barra de un bar. New York is back, fui al cine a ver las calles de Washington Heights por las que he caminado en “In the Heights”. New York is back y fui al Moma a llenarme los ojos de belleza con la obra de Calder, los dibujos de Cézanne y una exposición llamada “Arte Idea” donde vi una obra que me dejó pensando, ¿para eso es el arte no?

La obra en cuestión se llama “Autobiografía” y es de la artista polaca Ewa Partum. Ewa escribe su propio nombre con los nombres de filósofos, artistas y amigos que la han influenciado y que la han hecho ser quien es.

Me pareció un metáfora bellísima de como somos la amalgama de las personas que pasan por nuestra vida, lo que leemos y lo que vemos. Me quedé pensando en qué nombres conformarían mi autobiografía. De lo que si estoy segura es de que New York estaría ahí.

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