El Tesoro del Saber

Cuando era niña había un programa de televisión llamado El Tesoro del Saber, tenía un intro musical que en mis recuerdos suena como un cha-cha-cha y decía “en los libros hallarás el tesoro del saber” y otras frases que invitaban a los niños a cultivar el hábito de la lectura. Desde que aprendí a leer a los cuatro años según dicen mis padres orgullosamente los libros han sido parte esencial de mi vida. Siendo una niña introvertida me era más cómodo sumergirme en cuentos de hadas e historias fantásticas que hablaban de princesas y caballeros que interactuar con las personas. En la adultez la literatura siguió siendo mi refugio y una de mis actividades predilectas para abrir las puertas de la imaginación y de la cultura. Los libros siempre han sido para mí objetos preciados y en consecuencia siento una especial atracción por los lugares que los contienen como las librerías y las bibliotecas. Cuando me mudé de Venezuela a Estados Unidos escogí muy cuidadosamente los libros que me acompañarían. Cuando visito la casa de alguien por primera vez no puedo evitar echar un vistazo a los libros que haya y en función de eso hacerme una idea de su personalidad. Siempre me fijo en lo que está leyendo la gente en el tren y sonrío cuando es algo que me parece interesante. Recorrer los pasillos de las librerías es uno de mis más grandes placeres y descubrir un nuevo autor es como tener un nuevo mejor amigo. No es de extrañar entonces que uno de mis edificios favoritos de Nueva York sea el de la biblioteca que además de albergar millones de libros es una joya arquitectónica de la ciudad.

Cada vez que paso por la calle 42 y la 5ta avenida me tomo unos minutos para admirar la majestuosa construcción de estilo Bellas Artes. Y una vez hasta conocí a quien por mucho tiempo fue el amor de mi vida en frente de “Paciencia” y “Fortaleza” los leones de mármol que custodian el edificio.

La última vez que entré fue para apreciar la exposición “Treasures” que como su nombre indica exhibe objetos que son un tesoro sea por su valor histórico, cultural e inclusive sentimental. Está dividida en diferentes secciones que fui recorriendo como una niña pequeña a la que han llevado a la feria, o como se diría en mi pueblo a los caballitos.

Lo primero que llamó mi atención fue este libro de 1845 que es un compendio de ejemplos negativos, una colección de relatos que advierte a los niños de lo que puede ocurrirles si no siguen las normas. La descripción es graciosísima y aún más gracioso me pareció lo políticamente incorrecto que resultaría en estos tiempos en los que todo se toma literal y casi nadie aprecia el humor negro.

Esta imagen me recordó al personaje de la película «El joven manos de tijera».

Continúo el recorrido y ahora mis ojos se posan en un manuscrito de mi venerado Jorge Luis Borges, quien también amaba las bibliotecas.

Manuscrito de «La lotería en Babilonia».

Sigo avanzando y me encuentro con el escritorio de Charles Dickens frente a sus personajes principales.

Mi corazón se acelera frente a la primera edición de las obras completas de Shakespeare.

Luego imagino a Charlotte Bronte escribiendo Jane Eyre en este pequeño escritorio portátil.

Otro manuscrito, esta vez de “La importancia de llamarse Ernesto” de Oscar Wilde.

Al llegar a la sección dedicada a los derechos civiles me detengo a leer la declaración de independencia de los Estados Unidos,

luego agradezco en silencio a Mary Wollstonecraft por publicar en 1792 un tratado en favor de los derechos de las mujeres y por traer al mundo a Mary Shelley.

Estos peluches inspiraron las historias de Winnie-the-Pooh y sus amigos.

En la sección dedicada al teatro está este poster de una obra de Sarah Bernhardt.

Termino la exposición y doy un recorrido por el edificio para comprobar una vez más la belleza de su arquitectura.

Salgo feliz por haber apreciado estos tesoros del saber y no puedo evitar tomar una foto de una novia quien al igual que yo seguramente piensa que la biblioteca de NY es el mejor lugar para enamorarse.

¿Por qué estará triste esta dama del cortejo?

4 comentarios en “El Tesoro del Saber”

  1. «…y descubrir un nuevo autor es como tener un nuevo mejor amigo.»: I love this description! And as a runner who likes to run through new neighborhoods to explore, I too like to discover new treasures. Sometimes I find them in places that I least expect would have any treasures.

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