La tradición se envuelve con hojas de plátano.

Si algo resiente la diáspora venezolana -entre tantas cosas-, es que le hayan arrebatado la tradición de hacer hallacas en familia. Para los venezolanos hallaca significa navidad, el aroma de las hojas de plátano impregnado en la harina de maíz que se percibe cuando se abre la primera hallaca del año inaugura las festividades navideñas. Si bien la hallaca es prima hermana del tamal colombiano, del pastel puertorriqueño y seguramente de otras preparaciones con harina de maíz rellena de guiso de carne envuelta en hojas de plátano o bijao, lo que hace a la hallaca diferente no es su valor gastronómico, si no el proceso que envuelve su preparación. “Hacer hallacas” es una de las tradiciones más bonitas de los venezolanos. La elaboración colectiva de un platillo creo que no existe en ninguna otra cultura (que algún lector piadoso me corrija si peco de ignorante).

El proceso de hacer hallacas toma varios días e involucra a todos los miembros de la familia, cada uno tiene una tarea asignada. Lo primero es proveerse de todos los ingredientes que pueden variar según la zona geográfica e incluso de la familia, cada una le pone su toque personal, lo que si es cierto es que todos dicen como la canción “la mejor hallaca la hace mi mamá”. Harina de maíz precocida, carne de res, puerco, pollo, aceitunas, alcaparras, uvas pasas, hojas de plátano o bijao y pabilo para amarrar son los ingredientes básicos.

Un par de días antes quien lidere el equipo de preparación que suele ser la abuela o madre, pica las carnes en trocitos pequeños, los adoba y deja macerando casi siempre hasta el día siguiente, que se pone al fuego para preparar el guiso. El día de la preparación la familia se reúne y al ritmo de gaitas y tomando cerveza, ron o ponche crema se disponen al armado de las hallacas. Se cortan y se limpian las hojas, tarea que por lo general realizan los niños de la familia. En una mesa se disponen todos los ingredientes; las bolitas de harina de maíz, el guiso y sus adornos. Sobre una hoja de plátano se extiende una bolita y se va pasando alrededor de la mesa donde cada miembro de la familia le va añadiendo algo. Al final se cierra y llega a las manos del encargado de amarrarlas. Una vez amarradas se cocinan en agua hirviendo. Dependiendo de cuán numerosa sea la familia se hacen desde 20 hasta 200 o más. Es la protagonista de la cena de nochebuena y víspera de año nuevo acompañada de pan de jamón, ensalada de gallina y pernil.

El día de hacer hallacas es un día de celebración y encuentro familiar. Si usted no es venezolano y lo invitan a hacer hallacas siéntase honrado, lo están considerando parte de la familia.

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