Elia Schneider, In Memoriam.

La inexorable muerte reclamó este viernes a Elia Schneider. En lugar de llevarse a algún dictadorzuelo la Parca nos arrebató el gran talento de la creadora y maestra del teatro y el cine. En sus películas podremos seguir apreciando su manera de contar la realidad de su entorno en Venezuela. Huelepega, Punto y Raya, y más recientemente Tamara son algunos de los filmes en los que nos muestra su visión de la sociedad. Pero es en el teatro donde Elia era magistral. La propuesta de su agrupación Teatro Dramma es el tipo de teatro al que me gusta asistir como espectadora, y el que me interesa explorar como intérprete. Ese teatro que te reta, que te toca las fibras y el pensamiento y te hace salir de la sala sintiendo y pensando diferente.

 En noviembre de 2018 asistir a la función de “Citizens of the Gray” fue una gratísima sorpresa. Fui sin ninguna expectativa, sin saber nada de la obra, solo que la directora era la venezolana, cuyo trabajo en cine conocía, pero no su propuesta teatral.

Me encontré con un espectáculo impecable, redondo, donde no falta ni sobra nada. La clase de espectáculo que uno no olvida por su calidad estética y su potencia discursiva.

Cuando entré a la sala del Theater for the New City, uno de los teatros Off-Off-Broadway más reputados situado en el East Village neoyorquino, advertí que la escenografía estaba compuesta por tres paneles que conformaban un cuadrado. El del fondo hacía las veces de pantalla, en la que en ocasiones se proyectaban las sombras de los intérpretes en escena, otras veces los actores se situaban detrás de esta pantalla y asistíamos a un teatro de sombras, en otros momentos se proyectaban imágenes que bien acompañaban el discurso actoral o tenían un mensaje en sí mismas. Las paredes laterales tenían cada una tres pasadizos, a través de los cuales los intérpretes entraban y salían de escena. Todo el espacio escénico estaba cubierto de arena.

En la obra el uso de la palabra es casi nulo. La comunicación es corporal, poniendo de manifiesto la capacidad expresiva de los 12 intérpretes de nacionalidades diversas que conforman el elenco, entre ellos un actor en silla de ruedas. Su expresión corporal y gestualidad impecable, junto al movimiento fuerte y limpio comunican con claridad.

A través de imágenes cargadas de simbolismo, -algunas bellísimas, otras muy poderosas, otras impactantes-, “Citizens of the Gray” nos habla del deseo, la sexualidad, la violencia de género, la religión, la relación del individuo con el Estado, la despersonalización, la muerte; en fin, de lo humano.

La música original de Osvaldo Montes y los efectos de sonido, junto con la precisa iluminación crean la atmósfera requerida para la situación planteada en cada escena. Lo mismo puede decirse del vestuario de Ivana Profeta, los elementos de utilería y el maquillaje. Cada elemento del concepto escénico comunica eficazmente. Cada detalle del espectáculo está perfectamente cuidado. Se aprecia el trabajo de investigación y el tiempo de ensayo. Porque Elia además de escritora, directora y productora, también era maestra de teatro. El tipo de maestra que todos los actores deberían tener alguna vez.  

1 comentario en “Elia Schneider, In Memoriam.”

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