No todos son lo que parecen. La dialéctica de identidad y etiquetas en los Estados Unidos

El pasado 5 de febrero tuve la oportunidad de asistir al evento “Long Table: Latina/x in Dance & Performance” en la sede de Gibney Dance. Un encuentro donde artistas de Nueva York provenientes de Latinoamérica o de ascendencia latinoamericana hablaban acerca de sus experiencias como artistas, cómo eran percibidos en el medio y cómo estas percepciones habían influido en su trabajo creativo. Como suele ocurrir con las conversaciones estimulantes salí de allí con más preguntas que respuestas.

Antes de llegar a este país hace 5 años, si me hubieran preguntado cuál era mi identidad cultural sin dudar hubiera respondido que venezolana. Aquí mi gentilicio se pierde entre cientos y para definirme existen etiquetas como “hispana”, “latina”, “latinx”, “people of color”. Confieso que no me identifico con ninguna. Aunque lógicamente soy hispana porque el español es mi lengua materna y la que ha configurado mi visión de la cultura occidental en la cual estoy inserta; latina porque crecí y me formé en un país latinoamericano y POC porque no soy blanca. (latinx es una definición no binaria y yo me identifico con el género femenino así que no aplica para mí). Bajo estas etiquetas de hispano (a) y latino (a) creadas por oficinas de gobierno de los Estados Unidos para agrupar un conjunto de individuos independientemente de sus características particulares, solo tomando en cuenta su lengua y el lugar del que provienen, -que si bien son variables importantes no son suficientes para definir la identidad de un individuo-, subyacen prejuicios y concepciones negativas que se reflejan a diario en los medios de comunicación y que alcanzaron su punto máximo cuando el entonces candidato a la presidencia Donald Trump catalogó a los mexicanos que llegan a los Estados Unidos (cambie aquí mexicano por cualquier otra nacionalidad latinoamericana) como violadores y que era necesario sacar de este país a esos bad hombres” y blindar la frontera con México con un gran muro. Trump no es el único en este país que tiene la convicción de que todas las personas que vienen de Latinoamérica son delincuentes. Los estadounidenses ven a los latinoamericanos o a los descendientes de latinoamericanos de diferentes maneras; unos con desprecio e incluso odio, todo el que venga de Latinoamérica o luzca como tal así haya nacido y crecido en los Estados Unidos entra en la categoría de bad hombres. No es de extrañar que muchos hijos de latinoamericanos nacidos en este país no hablen español. Sus padres optaron por no enseñarles una lengua que los estigmatiza. Pero el problema es más complejo si aun cuando la identidad de estos niños sea estadounidense no son percibidos como tales por la sociedad porque continúan siendo reseñados por su fenotipo. Otra forma de vernos es la de los que quieren ser “buenas personas”; los progres, que nos ven con condescendencia y conmiseración. En su imaginario pervive el mito del buen salvaje, somos pobres leprosos que venimos de lugares donde la civilización no ha llegado, eso que llaman el tercer mundo. También somos como pavo reales exóticos y misteriosos que se contonean al ritmo de bailes sensuales, capaces de satisfacer las más ardientes fantasías. Y aquí otro mito, el del latin lover. Son los menos, los que nos ven como seres humanos en igualdad de condiciones y están abiertos a la comunicación y al intercambio en nuestras diferencias culturales.

Al salir del conversatorio en Gibney Dance varias preguntas me daban vueltas en la cabeza, ¿cómo es posible desde el arte articular un discurso que sea capaz de deconstruir los prejuicios asociados a las etiquetas hispano (a)/latino (a)/latinx? ¿cómo podemos acceder a los espacios que nos permitan difundirlo? ¿a quién va dirigido este discurso? ¿a los estadounidenses o también a los propios latinoamericanos o de ascendencia latinoamericana en los Estados Unidos que dan como ciertos los prejuicios asociados a las etiquetas y terminan despreciando a sus congéneres y a sí mismos? ¿de qué manera los artistas latinoamericanos o de ascendencia latinoamericana en los Estados Unidos pueden sanar y/o elevar la autoestima de sus pares?

2 comentarios en “No todos son lo que parecen. La dialéctica de identidad y etiquetas en los Estados Unidos”

  1. En lo personal no soy fan de las etiquetas. Separarnos a los seres humanos por género, por lugar de nacimiento, por estudios, etc, por supuesto es necesario para fines de conteo poblacional (censos), para fines científicos, y otros. Pero como habitantes de un mismo mundo esto de etiquetarnos, buscando siempre hacer comparaciones para al final decidir, señalar y juzgar por una nacionalidad, un color de piel, una creencia, quien es bueno o quien malo, me parece terrible. Me encantaría que no fuese así, pero solo es una utopía. Con respecto a la etiqueta del hispano en USA, sí, es algo nuevo para nosotros. Yo tampoco me siento identificada, especialmente porque está hecha con una connotación negativa y definitivamente no representa quien soy como persona.
    No sé cómo podría realizarse el discurso a través del arte, pero definitivamente debería ir dirigido tanto al ciudadano estadounidense como al latinoamericano. Al primero con la intención de hacerle entender que la maldad, el ocio y los comportamientos inadecuados no tienen nacionalidad, y al segundo para que sepa lo que vale y pueda exteriorizarlo. La respuesta a:¿quién eres? No es tu lugar de nacimiento, ni el color de tu piel. Va muchísimo más allá de eso.
    Me encantó éste post!

    Le gusta a 2 personas

    1. Sería ideal que la única raza que existiera fuera la raza humana, pero como dices es una utopía. Todo lo que percibimos como diferente nos asusta y lo rechazamos. Creo que la clave sería conectar con lo que tenemos en común; todos sufrimos, todos amamos, todos sentimos miedo, todos reímos. Muchos hemos venido aquí sin ser invitados y para ganarnos el respeto y el reconocimiento tenemos que demostrar nuestro valor y lo que podemos aportar a esta sociedad.

      Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s